El director ejecutivo de Volkswagen lucha por romper las viejas estructuras y hacer la empresa más ágil y moderna

El director ejecutivo de Volkswagen lucha por romper las viejas estructuras y hacer la empresa más ágil y moderna

Desde su nombramiento en 2018, el ingeniero alemán Herbert Diess apuntó a transformar al mayor fabricante de automóviles del mundo y llevarlo a la nueva era del automóvil eléctrico. Pero en el camino se ha topado con fuertes resortes internos que, en una entrevista con la prensa alemana, ha tenido que luchar para intentar cambiar a un gigante que se mueve lentamente en una época electrizante.

En un artículo de opinión, Herbert Diess comparó a Volkswagen con un «camión cisterna» en un momento en que la supervivencia de los fabricantes de automóviles depende de la rápida búsqueda de la electrificación y la digitalización. Escribió que el grupo está fuertemente influenciado por sindicatos que a veces tienen intereses diferentes a los de los accionistas.

Según Diess, durante su llegada a VW se posicionó firmemente para cambiar el sistema organizativo e industrial del grupo. Algo que significaría «romper estructuras antiguas y profundamente instaladas y hacer la empresa más ágil y moderna».

Para ello, se rodeó de ejecutivos que comparten una misma visión y motivación, con los que lucha contra los baluartes más conservadores que aún desconfían de la apuesta total por el coche eléctrico y la digitalización.

Un gran proyecto que supondrá invertir 73.000 millones de euros en movilidad eléctrica, tecnología híbrida y digitalización para adaptarse a un mercado en plena evolución. Un movimiento que no ha sido bien visto por todos los sectores de la junta directiva.

Entre las medidas para apuntalar su proyecto, Diess ha propuesto la renovación de su contrato antes del plazo habitualmente utilizado para hacerlo. Un contrato que finaliza en 2023 y si se renueva dos años antes de lo habitual, sería una poderosa señal para los más críticos de que sería un aval definitivo del nuevo proyecto. Una decisión que habrá que tomar el próximo mes de diciembre.

Para Diess, los cambios deben producirse sí o sí, ya que “en los próximos 10 años el mercado del automóvil cambiará radicalmente, con o sin Volkswagen”.

Una gestión que muchos califican de ambiciosa, pero demasiado estricta, que dará lugar a fuertes roces con sectores críticos, como los sindicatos, apoyados por el Estado de Sajonia, el segundo mayor accionista del grupo con un 20%, o grupos de accionistas que no están alineados. con su visión, que podría ser un obstáculo para el nuevo rumbo y con la que Diess tendrá que luchar para imponer su visión de futuro.

Fuente | Handelsblatt

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