La electrificación del transporte diezmará la demanda de petróleo | forococheselectricos

La electrificación del transporte diezmará la demanda de petróleo | forococheselectricos

La electrificación de los sistemas de transporte impulsada por la caída de los precios de las baterías puede cambiar por completo la dependencia energética de los mercados emergentes.

El aumento de la capacidad de producción de energía renovable de las naciones de todo el planeta ofrece una oportunidad histórica para reducir la dependencia energética de los países.

Para que ocurra este fenómeno es necesario que las fuentes de demanda energética se transformen en opciones más eficientes y menos contaminantes.

Uno de los pilares de la descarbonización de la economía es hacer del sector del transporte, principal fuente de contaminación, parte de la solución. De esta forma se reducirían las emisiones y disminuiría la dependencia energética que pesa sobre las economías y el poder geopolítico de los países productores.

La transición hacia sistemas de transporte ‘cero emisiones’ de personas y mercancías abre el camino no solo hacia la sostenibilidad y la mejora del medio ambiente, sino hacia un cambio en los equilibrios de poder establecidos durante generaciones.

El caso de los mercados emergentes

A pesar de que la mayor parte de la información trata, en muchas ocasiones, de los grandes mercados y las economías más desarrolladas, las emisiones y la lucha contra el cambio climático es un problema global.

Por este motivo, el think tank financiero estadounidense Carbon Tracker ha realizado un estudio que analiza el impacto de la transformación del transporte en los mercados emergentes.

Durante décadas, la industria de los combustibles fósiles predijo que la baja demanda de petróleo de los mercados emergentes aumentaría con la prosperidad de su economía.

La oportunidad que hoy estamos empezando a vivir ofrece una alternativa completamente diferente que proyecta un futuro con más ilusión.

Según el informe, “los mercados emergentes tienen niveles relativamente bajos de uso de petróleo en sus sistemas de transporte. Por ejemplo, una persona promedio en los EE. UU. Usa 1.9 toneladas de petróleo cada año para el transporte, mientras que en China usan 0.23 toneladas y en India usan 0.09 toneladas, solo el 5% del nivel de EE. UU.

Actualmente, el estudio indica que el 2% del PIB de los mercados emergentes se utiliza para importar petróleo, mientras que 285.000 personas mueren al año como consecuencia de la contaminación relacionada con el transporte.

Menos infraestructura, mayor oportunidad de cambio

Muchas de estas naciones ahora tienen menos infraestructura, como resultado de tener un sistema de transporte «pequeño».

Esta situación, junto con la bajada de los precios de los vehículos y camiones como consecuencia de la evolución y reducción de los costes de las baterías en el futuro inmediato, puede conducir a un cambio rápido hacia una movilidad que no emite sustancias nocivas.

La oportunidad que plantea este escenario, según el estudio, reduciría en un 75% las muertes relacionadas con la contaminación. Además, brindaría una mayor independencia política a las naciones, ya que reducirían el costo de la energía importada por vehículo en al menos un 90%.

Hoy, China, uno de los mayores importadores de petróleo del mundo, lidera este cambio. En 2019, los autobuses eléctricos representaron el 59% del mercado y los vehículos de dos ruedas 100% eléctricos representaron el 61% de las ventas totales.

El cambio, no solo de los mercados emergentes, sino de las economías de todas las naciones hacia sistemas de transporte electrificados puede ser la herramienta clave para resolver millones de muertes prematuras vinculadas a la contaminación.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es parte de la ruptura de la dependencia de los países productores de petróleo, factor que puede promover un cambio geopolítico que colapse los equilibrios establecidos durante décadas.

En el futuro, la amenaza de una reducción de la producción de petróleo, una guerra en el Medio Oriente u otro escenario, puede no tener consecuencias catastróficas para aquellas economías que conquistan la soberanía energética.

De existir un escenario analizado en el estudio, donde los sistemas de transporte se electrifican en los mercados emergentes, en 2030 habría una reducción de la demanda esperada del 70%.

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