Mi coche diésel consume mucho, ¿qué puede pasar?

Mi coche diésel consume mucho, ¿qué puede pasar?

Hemos visto que la antigüedad del aparcamiento en nuestro país es una media de 13,2 años y de ahí podemos sacar algunas conclusiones. Está claro que la situación económica no es buena y que muchos usuarios no pueden permitirse comprar un coche nuevo. También se puede intuir que muchos de los ejemplares antiguos que circulan por nuestras carreteras son coches diésel, ya que fue el combustible de referencia en la década anterior. Y algunos son susceptibles a algunas averías o defectos.

Los diésel siempre se han caracterizado por ser económicos, pero puede haber situaciones en las que estos coches consuman mucho combustible. El usuario suele detectarlo fácilmente porque se trata de una situación anómala, es decir, sigue conduciendo con los hábitos habituales (sin ser agresivo o sin estar cargado) y el coche gasta bastante más de lo habitual. Esta situación es más común de lo que parece y puede deberse al mal estado de algunos componentes del automóvil.

Filtros

La razón más común por la que un automóvil diésel consume más de lo habitual es que el filtro de combustible está en malas condiciones. El estado de todos los filtros de automóviles suele estar directamente relacionado con este problema. Un filtro de combustible parcialmente obstruido puede hacer que se utilice más diésel de lo habitual. Lo mismo sucedería si el filtro de aire se desgasta y no realiza su función.

El filtro de partículas (o filtro de cabina) en la fase de regeneración activa aumenta el consumo de combustible. Esto suele ser en viajes cortos y sin acelerar el motor, ya que la temperatura del motor debe elevarse considerablemente para incinerar todos los restos de partículas sólidas y hollín. En cualquier caso, se trata de sencillas tareas de mantenimiento, que suelen estar incluidas en las revisiones anuales. Mantenerlos actualizados garantizará que no haya variaciones en el consumo y que no se provoquen averías importantes.

válvula de EGR

El eterno protagonista de los motores diésel es la válvula EGR. Cuando este elemento se atasca parcial o totalmente, algo que puede ocurrir por llevar el coche a revoluciones durante mucho tiempo. Cuando eso suceda, los gases de escape no podrán abrirse paso correctamente, lo que conlleva una pérdida de eficiencia y un aumento del consumo. Lo mismo sucedería con inyectores sucios, que no permitirían una correcta pulverización del combustible y se traducirían en un mayor consumo de combustible.

Medidor de corriente

El caudalímetro es uno de los sensores del motor más importantes, ya que se encarga de medir la cantidad de aire que llega para ajustar el combustible a inyectar. Si este sensor falla, la mezcla no funcionará bien y esto dará lugar a un consumo de combustible anormal. Puede haber otros sensores involucrados con esto, como la temperatura del refrigerante del motor.

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