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Opel Grandland X Hybrid4, prueba del híbrido enchufable con tracción total

15 octubre, 2020
Opel Grandland X Hybrid4, prueba del híbrido enchufable con tracción total

Hace unos años, probar un Opel con 300 CV solo podía significar que era un deportivo con las siglas OPC. Sin embargo, eso es cosa del pasado y que ahora tengamos un modelo de la marca Lightning con ese nivel de potencia solo puede significar que ha adoptado la electrificación. Opel prometió que para 2024 todos sus modelos estarían electrificados de alguna manera y parece que lo está cumpliendo más que suficiente. Lo hace con modelos como este Opel Grandland X Hybrid4.

Esta es la variante híbrida enchufable de tracción total de este SUV compacto. Su lanzamiento ha estado en línea con otros modelos del Grupo PSA como el Peugeot 3008 Hybrid y el DS 7 Crossback E-Tense, con los que comparte la plataforma EMP2 y gran parte de su tecnología. De esta forma, obtiene la etiqueta CERO de la DGT y nos presenta una serie de características que vamos a analizar a continuación.

Aunque antes nos sumergimos de lleno en este SUV híbrido enchufable, digamos que es uno de los modelos de Opel más importantes de los últimos tiempos. Clave para ingresar al mundo del segmento crossover y uno de los primeros en llevar todo el bagaje de PSA, se posicionó como un referente. Ahora se han introducido las actualizaciones de Mokka y Crossland, por lo que es de esperar que Grandland X cambie entre 2021 y 2022.

Exterior

Lo cierto es que cuando el Grandland X llegó al mercado en 2018 ya ofrecía una estética actualizada y muy en línea con el resto de productos de la marca Ray. Lo más destacado es un frontal imponente con una parrilla hexagonal surcada por el legendario «blitz» de Opel en un acabado cromado.

También cuenta con unos nuevos faros delanteros bastante estilizados con tecnología LED y un parachoques cargado de personalidad por sus formas y el parachoques cromado en la parte inferior. Tenga en cuenta que este híbrido enchufable podría tener el capó en negro contrastando con unos 600 euros adicionales. Sin embargo, la carrocería bicolor que viene de serie se limita a los pilares, el techo y los retrovisores; lo suficiente para diferenciarse y lograr una imagen impactante.

Estas ruedas de dos tonos de 19 pulgadas o los detalles cromados proporcionados por las barras de techo y los marcos de las ventanas tampoco pasan desapercibidos en el lateral. Como buen vehículo de estilo crossover, vemos que los bajos están cubiertos por plásticos negros. El híbrido enchufable apenas se diferencia por la toma de carga del otro lado y por los logotipos.

Nos pusimos atrás para ver algunos detalles deportivos como la antena de aleta de tiburón o el pequeño spoiler de techo. También hay que fijarse en unos faros traseros muy similares a los que aparecen en el Opel Astra, un portón trasero de generosas dimensiones y un llamativo difusor en la parte inferior. Al igual que el guardabarros delantero, también está acabado en plata y oculta la salida de escape.

Está claro que es un SUV del segmento C y sus dimensiones están en línea. El Opel Grandland X tiene una longitud de 4.477 mm, una anchura de 1.856 mm y una altura de 1.609 mm. La distancia entre ejes es de 2.675 mm, por lo que las dimensiones apenas varían con respecto a las versiones de combustión. Veamos qué pasa con la cabaña.

Dentro

El interior del Opel Grandland X Hybrid4 también mantuvo la esencia de la marca alemana y se destacó de los diseños más arriesgados de otras marcas de PSA. Podríamos llamarlo algo sobrio a juzgar por sus líneas también prácticamente remontadas a las del Astra. En la parte central está bien integrada una pantalla táctil de 8 pulgadas, propia de un acabado superior, que cuenta con el sistema multimedia IntelliLink.

Destacar su facilidad de uso para aquellos menús tan reconocibles, aunque actualmente existen otras pantallas con una respuesta más rápida y gráficos más avanzados. No falta en el campo de la conectividad, ya que cuenta con Android Auto y Apple CarPlay, además de todos los servicios de Opel Connect como la llamada de emergencia y algunas funciones adicionales a través de la app.

Aunque PSA ya ha eliminado los controles de clima analógicos en algunos modelos, en este Grandland X se mantienen una serie de botones y ruedas de ruleta debajo de la pantalla que no desvían demasiado la atención de la carretera. Por otro lado, frente al conductor hay un volante multifunción que controla la pantalla TFT a color que permanece entre los diales analógicos tradicionales. En el híbrido, uno es para velocidad y el otro, en lugar de mostrar las revoluciones, muestra el porcentaje de potencia que se está utilizando.

La calidad es la que corresponde a un modelo generalista, sin que exista demasiada fanfarria ni excesiva destaque. Estamos ante el acabado tope de gama y eso quiere decir que vemos una tapicería mixta muy acertada para los cómodos asientos. En general, los plásticos están bien resueltos, en su mayoría duros, pero el de la parte superior del salpicadero es más blando y tiene mejor tacto. Hay algunas fallas en los acabados como el pilar A y tampoco nos gusta el uso de Piano Black en la parte inferior de la consola central.

Donde destaca el Opel Grandland X es en términos de habitabilidad. Los asientos delanteros con certificación AGR destacan por su comodidad, pero también por su amplitud tanto en anchura como en altura. Eso sí, aquí no disponemos de ajustes eléctricos para encontrar el puesto de conducción ideal.

En la segunda fila vemos asientos bastante capaces para el segmento. No están mal para la altura o el espacio para las piernas, aunque el ancho es algo justo. Se recomienda que cuatro adultos viajen en lugar de cinco a través de esta plaza central informe con un túnel de transmisión prominente. Aquí hay una toma USB y salidas de aire acondicionado.

Maletero

En el maletero se nota bastante que estamos con el Opel Grandland X Hybrid4. En el híbrido enchufable, las baterías provocan la pérdida de un total de 124 litros respecto al resto de versiones tradicionales de combustión. De esta forma, pasa de los 514 a los 390 litros, que no están nada mal si tenemos en cuenta prestaciones como esa amplia boca de carga o la apertura eléctrica del portón.

También encontramos un agujero debajo del suelo que es bastante útil para repartir la carga y poner objetos como el propio cable de carga, aunque no cabe rueda de repuesto, ni siquiera de emergencia. En el caso de que necesitemos todo el espacio de esta superficie suficiente para plegar la segunda fila de asientos en dos partes (60:40) para obtener una capacidad de 1.528 litros.

Motor

El Opel Grandland X Hybrid4 es el híbrido enchufable de tracción total más potente de la gama. También hay una opción híbrida de tracción delantera, aunque es mejor para aquellos que desean los beneficios de la tracción en las cuatro ruedas. El motor principal es un motor de gasolina de cuatro cilindros y 1.6 litros que, por sí solo, es capaz de generar 200 hp. Además, cuenta con dos motores eléctricos, uno ubicado en cada eje para lograr esa tracción total. La delantera entrega 81,2 kW y la trasera llega hasta los 83 kW. La transmisión elegida en este caso es el convertidor de par automático de ocho velocidades EAT8.

De esta forma se combinan para conseguir 300 CV y ​​520 Nm de par, una cifra destacable como decíamos al inicio de la prueba. Las prestaciones también son dignas de ser nombradas, especialmente una aceleración de 0 a 100 km / h en 6,1 segundos y una velocidad máxima de 235 km / h, limitada a 135 km / h en modo eléctrico. Y es curioso que el SUV más potente de la marca sea también el que menos consume. Este Opel Grandland X Hybrid4 certifica un consumo inferior a 2 l / 100km y unas emisiones de CO2 de 49 g / km.

Por último, pero no menos importante, está esa batería de iones de litio que lo convierte en un híbrido enchufable. Tiene una capacidad de 13,2 kWh y gracias a ello es capaz de alcanzar una autonomía eléctrica de 57 kilómetros. En una toma de corriente doméstica tardará un poco más de 7 horas en recargarse por completo, con el cable serial. Opcionalmente ofrece un cable para cargar a mayor velocidad y en un punto de carga de 7,4 kW se recargaría por completo en menos de 2 horas.

Comportamiento

Ahora es el momento de ponerse al volante del Opel Grandland X Hybrid4 y, como buen híbrido enchufable, el arranque se realiza en modo eléctrico siempre que haya batería disponible. Es importante mencionar el buen trabajo de aislamiento y que casi ningún ruido llega al interior, algo que ocurre no solo cuando nos ponemos eléctricos, sino también cuando arrancamos o cuando entran en juego las mecánicas de gasolina.

Hablando precisamente de eso, hay que decir que la transición entre motores se produce de forma fluida, casi imperceptible. Dependerá de los modos de conducción de los que hablaremos ahora a continuación, pero en general la gestión energética se realiza de forma inteligente. Otro aspecto que encontramos exitoso ha sido el uso de una transmisión automática con convertidor de par. Es cierto que el EAT8 no es muy rápido, pero la suavidad está en la línea de lo que busca este coche y es mejor que cualquier CVT. Tiene una posición B para aumentar la retención de energía y la regeneración.

Ahora vamos a hablar de los diferentes modos de conducción disponibles en este Opel Grandland X Hybrid4. Para esos viajes cortos por la ciudad, lo más recomendado es el modo eléctrico. En nuestro caso no hemos llegado a los 57 kilómetros homologados, pero es posible superar los 40 sin muchos problemas. El modo híbrido es el más adecuado para la mayoría de situaciones, ya que alterna entre mecánicos según las necesidades.

Como estamos en la versión de tracción total, tenemos un modo 4WD que es el que activa el motor eléctrico en el eje trasero para mover las cuatro ruedas. No es que estemos ante un auténtico todoterreno para las alturas, pero ayudará en algunas situaciones. Dejamos el modo Sport para el final porque nos sorprendió mucho. Todos los motores se combinan para entregar los 300 CV y ​​sorprendernos por lo que corre.

Hay un modo al que no se accede a través del botón de la consola, sino a través de la consola central y que también nos ha resultado interesante. La función e-Save sirve para conservar energía de la batería y nos permite ahorrar 10 o 20 km, además de regenerar hasta que esté completamente cargada. Es útil si no tenemos la posibilidad de enchufarlo, aunque aumenta el consumo de gasolina. En un recorrido de unos 70 kilómetros habremos cargado casi por completo la batería de 13,2 kWh.

Ya hemos dicho que el Opel Grandland X Hybrid4 es un coche suave cuando lo pides y además tiene un toque deportivo por su enorme potencia. A nivel de chasis es bastante equilibrado, aunque siempre teniendo en cuenta que es un SUV que supera los 1.800 kg de peso. Lógicamente, en tramos de curvas salen a la luz algunas de sus carencias, ya que puede aparecer cierto balanceo y el reglaje de la dirección no nos da la suficiente confianza. El frenado regenerativo también requiere un poco de tiempo para acostumbrarse, ya que la sensación del pedal a veces es imprecisa.

Sin embargo, en ciudad convence por su facilidad de conducción y maniobra. En carretera también ofrece un aplomo ejemplar, aunque aumentará su consumo. Tras una semana con el Opel Grandland X híbrido enchufable tenemos el consumo medio en torno a los 7 litros. Debemos aclarar que es algo alto porque apenas hemos podido cargarlo. Cuando le sacas el máximo partido a este ejemplar es enchufándolo a la red y conociendo el recorrido diario que vas a realizar para intentar hacerlo en modo eléctrico.

Clausura

Los híbridos enchufables son una opción bastante lógica en estos días. Sin las limitaciones de los vehículos eléctricos, que dependen demasiado de una infraestructura de carga insuficiente, y sin las restricciones que pueden encontrar los coches de combustión tradicionales. En el caso del Opel Grandland X Hybrid4 lo consigue con un sistema de propulsión avalado por el Grupo PSA y que está presente en cada vez más modelos por lo bien que funciona en general.

En este SUV compacto se ofrece junto a otras virtudes como el generoso espacio interior, una estética muy propia y una tecnología adecuada. En el apartado dinámico destaca por su equilibrio y por las múltiples posibilidades gracias a los modos de conducción. Eso sí, el precio estará algo por encima de la media. Esta unidad con el acabado Ultimate de gama alta tiene un PVP que supera los 50.000 euros. Por suerte hay algunos descuentos interesantes que puedes aprovechar.

Fotos: