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Preocupación en la industria por casos de incendio en coches electrificados

18 octubre, 2020
Preocupación en la industria por casos de incendio en coches electrificados

Con el aumento de matriculaciones de coches eléctricos e híbridos enchufables, es más fácil que aparezcan episodios de incendio en las baterías. Varios fabricantes han retirado del mercado modelos de este tipo con muy pocos casos de incendio reportados.

Los fabricantes de automóviles a menudo prueban, vuelven a probar y someten a prueba sus productos antes de su lanzamiento al mercado, especialmente desde el punto de vista de la seguridad. Los clientes que se lesionan o mueren siempre es una mala prensa, y un retiro obligatorio a menudo también lo es.

En las últimas semanas hemos estado al tanto de llamadas para revisar coches de BMW, Ford y Hyundai, y por causas relacionadas con modelos electrificados que, en circunstancias muy concretas, pueden incendiarse. Las empresas de automóviles y los reguladores internacionales están investigando las causas.

A veces se trata de simples defectos de fabricación que se solucionan «cambiando» las piezas afectadas. En el caso del Hyundai Kona, el problema se originó con el proveedor de baterías, LG Chem, aunque la causa aún no se ha determinado con exactitud.

Tesla Model S incendiado en Noruega – Foto: Vg.no

Según el director de consultoría Sam Jaffe, de Cairn Energy Research Advisors, el aumento de los episodios de incendios está relacionado con el aumento de las ventas de vehículos eléctricos, no porque el peligro de estos autos sea mayor de lo normal, según informa Automotive News.

Y es cierto que la venta de vehículos eléctricos está aumentando mucho. Ahora mismo Europa está a la cabeza, por primera vez en cinco años se han registrado más coches enchufables que en China, y que los orientales tienen el 60% de los puntos de recarga del mundo, muchos más modelos para elegir y un precio medio demasiado bajo (especialmente para sus modelos domésticos).

Y el ritmo de adopción de híbridos eléctricos y enchufables está relacionado con los sesgos de los consumidores. El riesgo de incendio puede ser uno de ellos, aunque estamos hablando de un fenómeno estadístico poco común, y que es más fácil que un modelo convencional se incendie (por el motivo que sea).

Un Dodge SRT Demon en llamas

Los fabricantes están dando vueltas más finas con las baterías últimamente. Estos logran dar más autonomía, entregar energía más instantánea, permiten recargas a un ritmo mucho mayor (triplicar en 10 años) y su precio sigue bajando por kilovatio hora. Y cuando se gira bien, los límites se acercan.

Los fabricantes suelen ser muy cautos en este asunto, todo lo que sale al mercado debe ser seguro incluso en condiciones de uso que no serían reproducibles por los clientes. Si aumentan los temores de sus competidores a los incendios, tendrán que ser más cautelosos para que el desarrollo tecnológico se ralentice.

Hay más miedo de que los consumidores crean que esto es un problema, que el problema en sí, que no ha afectado a tantos coches.

Es una tecnología segura, pero como toda tecnología tiene sus riesgos. Como pudimos comprobar el otro día, incluso los talleres de reparación deben adaptarse a los vehículos eléctricos para que su manipulación por parte de profesionales no suponga más riesgos que tocar otro tipo de vehículos.

Los bomberos alemanes han probado unas «bañeras» para sumergir vehículos eléctricos en llamas para evitar que el fuego reaparezca

Hoy en día no suele ser novedad que un coche convencional se incendie, pero sí es novedad que un coche eléctrico sí, por lo que puede haber una falsa percepción de la magnitud del problema. En ese momento, corrieron ríos de tinta porque tres Tesla Model S (sí, tres contados) se incendiaron en 2013. El fabricante corrigió los problemas en todas las unidades vendidas, y el problema terminó.

Cuando un vehículo electrificado se incendia, es un problema adicional para los bomberos, ya que son más difíciles de apagar, duran más y hay que gastar más recursos, y luego hay que vigilar que las baterías no se sigan quemando. Pero eso no tiene por qué preocuparnos más que llevar a bordo decenas de litros de líquidos altamente inflamables o combustibles (que vemos como normal).

Si un modelo se ve afectado por una retirada en España, la DGT se pondrá en contacto con el propietario por carta junto con una carta del fabricante con instrucciones sobre cómo proceder. Ahora mismo no hay motivos para desconfiar en mayor medida de los vehículos con batería que de los vehículos convencionales, que tampoco están exentos de riesgos.